"Esta bien zamparse una caja de Donuts un martes a las 16.00"

 Léelo otra vez, sí. Está bien.

"Hola, me llamo Manuela, y ayer por la tarde me comí una caja de las de 4, de Donuts con
chocolate, luego sentí pesar, pero antes no. Me la comí"

Esta es Manuela, pero unos días es tú y otros días soy yo también.

En la nutrición convencional, probablemente, hace años, habrían regañado a Manuela, e incluso la habrían hecho pasar una semana en ayunos interminables y a base de purés con tal de compensar esa caja.

Quiero pensar que hace ya tiempo, que ya l@s nutricionistas, no son los de la báscula a todas partes, y que no sacan dietas de los cajones tras su escritorio. Lo sé, aun existen...

Hoy en día le habrían dicho a Manuela que en lugar de Donuts, tendría que haber cogido una manzana, que tal vez irse a dar un paseo y volver o incluso, fabricárselos ella misma con harina integral, a ver si con suerte, en el proceso se aburre y termina por no hacerlos o comerlos.

Lo que pocos ven y preguntan a Manuela es si se los comió a gusto. ¿Le calmó esa ansiedad de ese momento o placer transitorio? ¿Si? ¿No? ¿De donde venia Manuela?

Lo que nadie comenta es que Manuela venia de su oficina harta del día de hoy, de su jefe, de su compañera maquiavélica y que iba derecha hacia otro caos, el de su casa, con su hijo adolescente y un ex al teléfono quejándose por que este fin de semana le tocaba quedarse con el chico y había quedado para ir al pádel con su amigo.

Se los comió para no... ¿mandar a todo el mundo a la mierda? (se me ocurre, quizás)

Manuela encontró en esa caja EL CONSUELO, EL MIMO, EL CARIÑO y como nadie a su alrededor se lo da, ella se lo propinó en pocos minutos, aunque sabe que no debería. Créeme que le pasaron mientras los engullía las palabras de su madre diciendo que eso era pecado, la nutricionista que sigue en su cuenta de Instagram numerando cantidades de grasa insaludable y un sin fin de cosas que se pasó por el arco del triunfo. ¡Y si Manuela, tengo que decirte que es normal y que está bien! ¿Qué otra alternativa tenias en ese momento? ¡Ese desconsuelo ya estaba llamando a tu puerta!

Lo que ella aun no sabe es que si mira hacia atrás se verá a ella misma con 3 años y una taza de chocolate caliente en casa de la abuela, con ese olor de su abuela característico y los ruiditos que hacia su abuela mientras le sacaba los biscotes del mueble del comedor. Lo que tampoco recuerda ya es esa caja de bombones que le trajo su ex al hospital el día en que nació su hijo ya adolescente, lo guapo que estaba ese hombre del que se había enamorado y lo amada que se sentía en ese instante... Manuela no se ha comido la caja por que es tonta ni inconsciente, se la zampó por que  bajo presión, su mente, acciona los mecanismos que sabe que de forma instantánea le proporcionarán cobijo.

¿Qué debería hacer Manuela en lugar de comer? Pues oye, mandar a su jefe a la mierda no estaría mal. Pensar que tiene a su hijo criado ya y que puede dejar o cambiar el trabajo, también. Quizás debería de dejar de dar explicaciones a su ex y recordarle sus obligaciones como padre.... son algunas de las ideas que se me ocurren, Manuela.

Cada alimento que tomas es un lenguaje hacia ti, y cuenta una historia.


Yhasmina

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